domingo, 5 de julio de 2009

Padres inciden en la obesidad de sus hijos

Una variedad de aspectos que se dan en las familias costarricenses, inciden en la salud de sus integrantes más pequeños. En esa variedad, los padres representan el 75% de la responsabilidad de que los niños tengan una mala alimentación, situación que ocasiona en algunos casos la obesidad en los pequeñines, esto según la opinión de varios profesionales de la salud.
Los cambios alimentarios y las nuevas formas de vida, que son influidos por las diferentes necesidades de sus padres, sea esto por dietas, cambios de hogar, de trabajo, etc., son los principales desencadenantes del aumento de la obesidad.
Y es que según, el pediatra, el Dr. Jorge Martínez Vázquez, la consulta más frecuente que le realizan es “Doctor, ¿por qué mi hijo casi no come?”.
Según explicó el Dr. Martínez, los niños están acostumbrados a comer por hambre y los adultos por horario, lo que implica dos cosas, una que los niños comen a escondidas y segundo, que los niños comen sin tener realmente hambre y eso, sumado al tipo de alimentación que recibe, ocasiona más y más niños obesos en el país.
Añadido a esto, el Dr. Martínez, enfatizó también en la falta de actividades físicas y recreativas que se cambian por la televisión, la computadora y los videojuegos.
¿Qué es la obesidad?
“La obesidad es una enfermedad crónica originada por muchas causas y con numerosas complicaciones; la obesidad se caracteriza por el exceso de grasa en el organismo y se presenta cuando el índice de masa corporal (IMC) en el adulto es mayor de 30 kg/m2”, según la Organización Mundial para la Salud (OMS).Algunos datos suministrados por el Dr. Martínez, indican que la obesidad acorta la esperanza de vida en 13 años y que el 80% de los adolescentes que son obesos, seguirán siendo obesos el resto de sus vidas, sin importar si es deportista o cuanta dieta haga.
El factor psicológico
Los padres que provocan la relación, “comida es igual a felicidad”, cometen un gran daño para sus hijos.Esos padres utilizan la comida para satisfacer necesidades emocionales, como consuelo, o para disciplinar, como un premio.
Un ejemplo de esto, es cuando un niño se pega un gran susto y empieza a llorar; los padres van y le compran un helado para que deje de llorar (el consuelo), o cuando un niño logra una meta, como pasar el año y los papás lo invitan a comer hamburguesas (premio).
Según, la psicóloga Laura Marín, las causas emocionales que provocan la obesidad en los niños, se encuentran “la soledad, la depresión y la ansiedad, que al final van ligadas”.
La soledad, se puede entender de tres formas, según la psicóloga Marín. La primera, cuando un niño vive en un hogar donde ambos padres tienen que salir a trabajar o en el momento de un divorcio.
La segunda, hay una falta de orientación de un adulto hacia el niño, en cómo debe comer y qué debe comer y la tercera, dejar a los niños expuestos tanto a la televisión y al bombardeo publicitario, que incita a comer “chatarra”.
Otra causa que explicó la psicóloga Marín fue la depresión, que se debe más a la imagen deteriorada de verse gordo y al estrés infantil.
La psicóloga Marín, recomendó que en estos casos psicológicos, lo mejor es establecer horarios de comida, determinar el lugar para realizar las comidas, fomentar la comunicación, tanto a la hora de comer como en otros momentos; no premiar al niño con algún alimento, establecer los horarios de televisión y dar el ejemplo de comer alimentos sanos y no sacrificarse o estereotiparse con dietas.
¿Por qué es importante una merienda saludable?
Según mencionó la nutricionista Marcia Pérez, una merienda saludable es una gran oportunidad para alimentarlos mejor, ya que se les puede echar alimentos más atractivos y apetitosos.
“El tipo de alimentos que consuman ahora, influirá en su etapa educativa”, recalcó la nutricionista.Además, acotó que las meriendas son parte de una dieta balanceada y ayuda a mantener un mejor rendimiento académico.
Una buena merienda debe incluir harinas, alimentos ricos en proteínas y calcio, además de frutas y vegetales.De esta manera, los padres deben empezar a comprender que la alimentación de sus hijos se debe convertir en una de las prioridades más grandes de sus vidas y comenzar a crear hábitos en el hogar para el bienestar de todos.

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